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CIENCIA + VIDEOJUEGOS

¿QUÉ ES EL CONOCIMIENTO CIENTÍFICO?

Muchas personas piensan que el conocimiento científico es infalible, incuestionable, garantía 100% de confianza, pero... ¿es realmente así?

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De manera muy simple, el conocimiento científico es aquel obtenido mediante el método científico. Si se obtuvo de una manera en la que no se utilizaron los métodos de investigación científica simplemente no es conocimiento científico. El conocimiento cotidiano, por ejemplo, no es conocimiento científico. Las experiencias individuales y las creencias religiosas tampoco lo son. ¿Podríamos transformarlas en conocimiento científico? Si las sometemos a un estudio en el que se utilice el método científico tal vez sí. Pero en muchos casos eso podría ser muy difícil o directamente imposible.

Más específicamente, para ser considerado científico además debe cumplir con varias características principales: ser contrastable empíricamente, factible de ser refutado y factible de ser replicado. Contrastable empíricamente significa que desde su inicio o en algún punto, el conocimiento tiene que poder pasar de postulaciones teóricas a evidencia empírica que lo sustente. Es decir, contar con datos que pueden provenir de observaciones, mediciones o experimentos que respalden las ideas o los conceptos que se están postulando. Que pueda ser refutado implica que debe ser posible postular una hipótesis nula para lo que se está planteando. La hipótesis nula es la que niega mi hipótesis. Por ejemplo, si mi hipótesis es "Las experiencias positivas de uso de videojuegos están relacionadas con el bienestar del jugador", la hipótesis nula será "No hay relación entre las experiencias positivas de uso de videojuegos y el bienestar del jugador". Si por alguna razón no se puede postular una hipótesis nula, porque lo que se postula se plantea como incuestionable y no se concibe la posibilidad de que no sea verdadero, eso no es conocimiento científico. La mejor amiga y enemiga del científico es la hipótesis nula. La necesitamos (para poner a prueba nuestras hipótesis) y a la vez queremos derrotarla (para corroborar nuestras hipótesis). Y, además, el conocimiento debe ser replicable. Esto quiere decir que si yo le cuento a otra persona todos los pasos que seguí para generar ese conocimiento, la persona debería poder seguir ese paso a paso y llegar al mismo destino al que llegué yo: debería poder repetir lo que hice y llegar a las mismas conclusiones.

Debido a esto también es central que el conocimiento científico sea comunicable y sistemático. Debo poder registrar y comunicar con claridad el detalle del método que utilicé y las decisiones que fui tomando, y esto lo debo hacer respetando las metodologías de investigación científica consensuadas y los modos de comunicación que se estilan al momento (la forma de comunicación va evolucionando en busca de mayor claridad y transparencia). ¿Sabían que los científicos son los mayores críticos de la evidencia científica que ellos mismos generan? La paranoia y la obsesión utilizadas con un buen fin: tratar de aproximarnos lo más posible a “lo que realmente ocurre”.

Además, en general los científicos hablamos mucho en condicional, decimos: “podría ser debido a...”, “pareciera que...”, “la evidencia al momento apunta a pensar que...”. Es rarísimo que un científico hable con certezas absolutas, desconfiaría de quien lo haga. Lo que a veces ocurre es que llegamos a un punto en donde hay mucha evidencia científica sobre algo. Por ejemplo: las vacunas previenen enfermedades. La acumulación de evidencia hace que el conocimiento científico avance. Si yo encuentro algo, otro encuentra lo mismo y muchos encuentran lo mismo tenemos cada vez más evidencia científica que apoya esa idea. Y bajo esas circunstancias es que vamos a escuchar a la comunidad científica hablar con más certezas: “la evidencia científica demuestra que las vacunas son una buena idea”. También puede ocurrir que se genere mucha evidencia científica que va en contra de algo sobre lo que antes se tenía bastante certeza. En tal caso, lo que ocurre es un cambio de paradigma. La ciencia no tiene ningún inconveniente en decir “¡Me parece que en realidad es por allá!”. Y es por todo esto que el método científico es nuestra herramienta más poderosa para generar conocimiento.

Guadalupe de la Iglesia
Psicóloga y científica

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